En la Tarde de 1986, uno de muchos hermosos y tiernos bebes se abría campo en un mundo inserto en la vida y la muerte-
Amistad.
Cuelga en las alturas, sujetada a una piedra, golpeada por el viento, sofocada por el sol.
Bajo la incrédula mirada de los no soñadores, esa amistad se hincha como el pecho orgulloso de un padre.
Dotado de varios significados los amigos se han encontrado, se han querido y se han deseado.
La amistad en medio de una interperie desconocida, llena de obices y pequeños bloques que hacen ciego el viaje al encuentro.
En un tiempo como este conocí a alguien muy especial en mi vida, con quien a pesar de la distancia comparto algo muy hermoso.
Después de tantos años he vuelto a ver como gira esa moneda dentro de mi vida, he visto con mis propios ojos la creación de música, poesía basados en una inspiración perfecta.
Mientras corro por las mañanas veo su silueta a mi costado e ingenuamente digo - Buenos días. Se me arquea el labio y continuo corriendo, procurando a cada momento cuidar de mi vida, de su vida frente a un mundo incrédulo de esta amistad, de este enlace que hoy en día crece como una raíz y se expande por valles y ciudades urbanas hasta finalmente conectarlos a ambos.
Tierras lejanas, tierras benditas de vida que nos quitan kilometros de recuerdos por crear, hermosos cortejos, tiernas caricias, salidas al sol, siestas nocturnas bajo las estrellas, sueños perfectos bajo la luna, noches apasionadas bajo mantas.
Dedicado en silencio a la memoria de un vivo.....


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